El espejo de Eva

lunes, junio 05, 2006

Y pasó hace un mes...

Tu mano jugaba con mi paquete de clinex.

Nadie veía tu meñique danzando con él.

Y tú no veías la expresión, con la mirada perdida, de la frente apoyada contra los pulgares y los codos sobre el mantel de papel, frente a ti.

No veías los ojos vidriosos.

Ni el juego de los pulgares chatos con la cuchara de postre.

Ni oías los comentarios jocosos que maquillan lágrimas de separación.

No veías la mirada perdida, ni tenías en cuenta el silencio meditabundo de los brazos cruzados.

No te recreabas en volutas de humo de tabaco contra el techo.

No sabías entonces de la sonrisa congelada por las palabras sinceras.

No te imaginas lo que para mí significaba estar allí y formar parte de ese algo, aunque se tratara de tu despedida.

Buena suerte no es adiós.

Buena suerte es “sencillamente” te deseo lo mejor de corazón, y me alegraré de augurar que todo, dentro de unas semanas, te parece un buen comienzo. Porque buena suerte es el comienzo de tu nuevo viaje.

Buena suerte, amigo mío.

6 Reflejos