El espejo de Eva

miércoles, abril 05, 2006

PENSANDO

AYER PENSABA:

Pasará el tiempo, amanecerán nuevos soles y me sentiré igual que hoy.
Pero quizás entonces sonría porque piense que soy más fuerte.
Caminaré despacio, a solas como hoy. Y el levante me despeinará y, como hoy, no necesitaré gafas de sol para ocultar mis ojos tristes: de eso se encargarán mi pelo.
Volveré andando sobre el poyete que separa arena de pavimento después de enfrentarme al mar y caminar hasta donde la marea no mojara mis zapatos. Y el mar y yo charlaremos un rato.

HOY PIENSO:

Es cierto, con cada lágrima nos hacemos más fuertes.
Y hay cosas que no deben ser, es cierto.
Y en los tarros de cristal herméticos podemos ver lo que hay dentro pero no podemos olerlo, no debemos olerlo, dejar que nos embriague el posible perfume que guardan esas burbujas de colores dentro del tarrito de cristal.
Y esas burbujas de colores en el interior del tarro están flotando y flotando. Si abro el tarro quizás pierda su magia, su encanto. O quizás abra la caja de Pandora.

Lo entiendo y lo asimilo.

Hay cosas que no deben ser, es cierto.
Y hay cosas que sólo pueden ocurrir cada cierto tiempo, y siempre sabiendo que hay que ser “chulo pa to”.

2 Comments:

At abril 06, 2006 12:48 a. m., Anonymous Anónimo said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

 
At abril 06, 2006 11:17 a. m., Blogger Beaumont said...

Claro que si. Otra cosa ¿Llorar nos hace más fuerte? Me estoy empezando a cansar de esa frase tan manida. Llorar hace transmitir un sentimiento o un estado de ánimo, que no somos piedras. Como comprenderás, siempre te he de llevar la contraria... ;)

 

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