El espejo de Eva

miércoles, febrero 22, 2006

NORTE Y SUR

Malos días para unos. Buenos días para otros. Todo por contar.
No les presentó nadie. Se conocieron de casualidad.
Empezaron por intercambiar palabras escritas a la hora del té (si es que aquél brebaje podía catalogarse así).
Se habituaron a las letras en la pantalla al menos una vez al día. Y sin guiones ni planteamientos se contaron verdades y secretos, sueños y pesadillas, y rieron.

La primera imagen la envió el de más al norte. La primera escena el de más al sur.
Precisamente éste último no pensaba darle su número de teléfono a un desconocido. Pero después de todo, y bien pensado, había conocidos bastante más desconocidos que aquel personaje virtual. Así descubrió que el de más al norte poseía una voz preciosa y hablaba tranquilo.

Por aquellos días navegaban, como todos navegan:
El de más al sur en su propio océano impredecible (hoy oleaje, mañana calma, quién sabe).
El de más al norte decía navegar en pleno temporal.

Se acostumbraron al sonido de sus voces y a la llamada a partir de las siete de la tarde, a las volutas de humo vía telefónica y al bufido del vapor en las tardes de plancha, a las charlas de imágenes congeladas pero visibles y casi en movimiento, a las buenas noches y el paseo con el perro.

"Alguna vez te conoceré en vivo y en directo" aseguraba el de más al norte, mientras el de más al sur le advertía "No lo hagas, te llevarás una decepción".

Un día, el de más al sur se dio cuenta leyendo entre las líneas de la pantalla, escuchando entre las pusas de las palabras en las llamadas, que algo no andaba.
Y antes de que el silencio estallara abrió una puerta para que nadie saltara por la ventana y le dio la llave al de más al norte.
“Vuelve cuando puedas” le dijo y pensó que si por cualquier razón el de más al norte no encontraba el camino de regreso, al menos había conocido a alguien que durante aquel tiempo le ayudó a ser más persona. Eso era lo más grande. Más grande que el abismo del olvido.

Y se propuso no ahogar ni ahogarse.
Una semana y dos líneas.
Otra semana y dos líneas.

El tiempo pasó. Lento, casi pegajoso en algunos instantes. Raudo, casi intangible en otros.

“Volveré como una nueva versión de mí mismo”, había prometido el de más al norte.
“Vuelvas cuando vuelvas, mi amistad te estará esperando, atenta a esa puerta”, había asegurado el de más al sur.
Pero los pares de líneas desaparecieron un día y el de más al sur pensó que aún pasaría mucho más tiempo antes del regreso del de más al norte.

Entonces llegó la metamorfosis.
El par de líneas llego desde más al norte hasta más al sur. Sí, sólo eran dos líneas, pero dirigidas en el sentido opuesto. Primeras letras, primeras palabras del regreso.
Por aquél entonces sólo era un retazo, un pequeño atisbo de lo que habría de venir.

Poco a poco la cerradura de la puerta que el más al norte cerró tras de sí comenzó a ceder, a abrirse.
Los rayos de luz empezaron a escabullirse por el marco de la puerta mientras los dientes de la llave se atropellaban en el giro del cerrojo, hasta que finalmente la puerta quedó totalmente abierta.

Y la puerta quedó abierta, esta vez para siempre.

8 Comments:

At febrero 22, 2006 6:33 p. m., Blogger El busano kalandraka said...

Evita ten presente que siempre el norte es para los ricos y el sur para los pobres, se da casualmente en todas las circunstacias de la vida.
En el mundo el hemisferio norte es de paises mas ricos que el sur, en Europa casi de lo mismo, en España ni te cuento (siendo de Cádiz, al sur del sur), y si cojes un busano y lo colocas de pies, verás que arriba tiene la boca y abajo el culo. Con lo que resuelvo tus dudas, los busanos si tienen culo.

 
At febrero 22, 2006 6:34 p. m., Blogger El busano kalandraka said...

Eso si, no tienen pies, lo tendrás que poner tieso, pero no quería decirtelo así.

 
At febrero 22, 2006 6:46 p. m., Blogger 3nity said...

Solo se me ocurre decir... precioso!!! Seguro que al del Norte y al del Sur les ha encantado...

 
At febrero 22, 2006 7:19 p. m., Anonymous Anónimo said...

...

Tú ya sabes quién.

 
At febrero 22, 2006 8:30 p. m., Blogger El vecino del ático said...

Yo soy del sur, tu eres del norte. No hablamos el mismo idioma pero haremos que no importe. O algo parecido dijo Bebe?.
Yo soy del sur y tengo un tesoro escondido, y tengo lo que tengo, con lo bonito que era, cachi en los moros...

 
At febrero 22, 2006 8:51 p. m., Blogger malatesta said...

El del norte es un julandrón al que le gusta más un misterio que a un tonto una gorra a cuadros (¡y parece que a tí también! ja, ja).
Pero es un buen tipo. O al menos a mí me lo parece.

 
At febrero 23, 2006 2:15 p. m., Blogger ana said...

Feliz de conocer al de más al norte y al de más al sur. Feliz y honrada.
Precioso, Eva. Besos desde el mismo sur, una chispitilla más al oeste.

 
At febrero 23, 2006 8:08 p. m., Blogger El vecino del ático said...

En cada comentario que leo,me imagino a gente con casacas azules o grises.
Yo la llevo de colorines. Con serpentina y papelillos pegados

 

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