El espejo de Eva

jueves, septiembre 29, 2005

OTOÑO (II)

Llega el otoño y empieza a refrescar.
Luz de sol de verano aún, aunque se apaga algo más temprano, y aire fresco, casi frío que me trae recuerdos.
Recuerdos de tardes de fútbol capitaneadas por Carlos y camiseta pegada al cuerpo por el sudor secándose al aire fresco (como este) por no ir a casa (para qué con lo bien que se está en la calle) y con la amenaza de una pulmonía (y eso qué es) que nunca llegó.
Consciencia de la felicidad tan infantil.
Mañanas claras de bicicleta, (con sudadera porque hace fresco) recorriendo mil kilómetros una y otra vez por las mismas aceras. Desafío del abuelo de Elena que no nos deja pasar por la puerta de su casa con la bicicleta.
Excursión a la barriada de enfrente ¡qué valientes!
Amigos que se van a Sevilla, Canarias, Chiclana… miles de kilómetros de mi patio, de mi plazoleta, de mi colegio, de mi infancia...
El color preferido de Carlos es el rojo.
El color preferido de Margarita es el amarillo.
El color preferido de Violeta es el rosa.
El color preferido de Eva es el verde.

Vecinos nuevos, pero ya somos mayores “tenemos 10 años”… toda una década.
Luz blanca del reflejo de mi casa, casi cegadora en la mañana.
Luz blanca del reflejo de mi casa, ahora y entonces, que despierta mi memoria.

10 Reflejos

martes, septiembre 27, 2005

EN VELA

Llega un punto en la media noche, un instante a partir del cuál el tiempo corre.
Es diferente a los minutos del día, y al menos hasta las 6 de la madrugada la cosa se mantiene diferente.
No son segundos interminables.
Se trata de algo parecido a un tiempo elástico en mi mente. Es como un segundo que se alarga y alarga, y mientras dura, la noche pasa.
Es extraño. Los minutos vuelan. Mientras velamos nos puede el sentimiento de resignación y aceptando que debo pasar la noche alerta, el tiempo pasa veloz.
Es difícil realmente pensar que el tiempo pasa más rápido cuando no tenemos relojes internos comparables ni absolutos externos sobre el que basarnos.
El tiempo simplemente pasa.Pero llegando a ese punto, el hospital entra en una calma, un letargo momentáneo donde únicamente el ruido de los zuecos del personal y el zumbido tenue de los aparatos sanitarios rompe la armonía del sueño de los enfermos y la vela de los acompañantes.

7 Reflejos

domingo, septiembre 25, 2005

VOLAR (III)

No supo cuanto tiempo llevaba allí de pie. Su pensamiento la dejó anclada en el reloj mientras sus ojos seguían a aquella mujer en la muchedumbre, perdiéndose, llevándose su mirada.
Sentarse. Necesitaba sentarse y se desplomó en uno de los bancos de la plaza de la Iglesia.

El corazón le partía el pecho. Estar sentada no le ayudaba. Andar siempre le había servido para aclarar ideas, y se encaminó calle de la Palma abajo.Sin darse cuenta cruzó las calles, sin detenerse ni mirar a nadie ni a nada, sin pensar siquiera en el tráfico.
Sentía que ardía.
Sus pies la llevaron a la Puntilla, justo en la puesta de sol. Y se dejó arrastrar por el ocaso.
Decidió regresar a casa. “Mañana es lunes y tengo que madrugar, la vida sigue y el curro también”.

El despertador le gritó como siempre a las siete menos cinco. Cinco minutos después encendió la luz para hacerse a la idea de que ya era hora de levantarse. Se incorporó y vio su reflejo en el espejo del armario “¡¿Qué demonios es eso?!”.
Alrededor de su cuerpo pequeñas llamas azuladas, algo parecido a una aureola azul, la envolvía. Y al mirarse directamente pensó que esta vez la cosa se pasaba de castaño oscuro. Al menos sus alas desaparecían a su voluntad, pero esto...
Abrió la puerta maquinalmente y vio a su hermano saliendo de su habitación ¡envuelto en una llamas blancas!. Misma textura, llamas pequeñitas, aureola, aura blanca.
“Te encuentras bien” logró articular. “Me muero de sueño y no hay agua caliente. El día empieza bien” le contestó su hermano y se dio la vuelta.Trató de pensar. Su hermano no había visto nada, de lo contrario no estaría sola en el pasillo después de haberla visto y cruzas cuatro palabras.
En su mente resonaron palabras “comprenderás”, ”tendrás respuestas” y pensó en sus alas. “Espero acostumbrarme pronto”.

Media hora más tarde seguía con aquel pensamiento mientras conducía de camino al trabajo. Veía a la gente en la calle, en los coches con los que se cruzaba, a través de las ventanas, tras los escaparates, todos con aquella aura blanca.

En el trabajo, poco después de comenzar la jornada, una compañera en la oficina le había ofrecido una aspirina. “Tienes mala cara”. “Lo que tengo es una nueva realidad, donde tú y todos estáis envueltos en llamitas blancas...” estuvo a punto de contestarle.

Lo notó incluso antes de verle.Notó algo, como una emoción, pero era tenue. Inmediatamente, de manera instintiva, pensó en aquel “muro mental”. Y también fue instintivo salir a buscarlo.

Hora del café. El personal estaría en el patio y las máquinas del taller solas.Se dejó llevar. Sentía el pellizco de la curiosidad en el estómago tan fuerte como para no temer ni pensar en qué habría de encontrar.Al doblar la esquina del pasillo que comunicaba las oficinas con el taller sintió que aquella emoción se intensificaba.
No pudo evitar agazaparse contra la pared antes de seguir. Miró a los lados por si alguien podía verla o seguirla. No quería dar nada qué pensar a nadie.Respiró hondo y se aproximo al final del pasillo. Con una cautela casi acechante se asomó.
Tras una de las máquinas de la segunda línea del pasillo principal vio el destello de una luz azulada. Era la primera que veía otra aura azul en toda la mañana. Y en toda su vida.
Se acercó. ¿Quién sería? ¿Sabría ya que ella también poseía ese color de aura? Llevaba trabajando pocos meses, pero lo suficiente como para conocer a la mayor parte del personal.
Mientras caminaba unos ojos se asomaron entre las conexiones posteriores de la máquina.
La mirada la paralizó. Reconoció inmediatamente los ojos. Entristecidos.En el poco tiempo que llevaba allí había trabajado en varias ocasiones en proyectos con el grupo al que él pertenecía. Curioso que fuese precisamente él.
Y recordó que cuando llegó aquellos ojos eran alegres, y que aquel hombre siempre amable, siempre alegre, siempre... transparente, hacía un par de semanas había pedido algunos días libres sin previo aviso y a la vuelta portaba la sonrisa habitual pero los ojos pesarosos.
“Lógicamente tiene mi misma naturaleza, sino ¿cómo explicar su aura azul?”.El la observaba sorprendido.
Ella pensaba en su espalda. Y leyó en él tantos temores que ella aún no había analizado... temores que nacían del absoluto desconocimiento de aquella naturaleza. “¿QUÉ SOMOS? ¿POR QUÉ SOMOS ASÍ? ¿POR QUÉ YO? ¿POR QUÉ NOSOTROS? ¿AFECTA ESTO A NUESTRA NATURALEZA HUMANA? ¿ES COMPATIBLE? ¿INMORTALES? ¿ESPERANZA DE VIDA INFERIOR A LA HUMANA? ¿INMUNES? ...”, “¡¡BASTA!!”, gritó en su cabeza, y cerró los ojos de su mente.Los minutos pasaron de pie ante él sin articular palabra. Alzó los ojos lentamente y dejó que aquel muro mental se desvaneciera y que él pudiese leer lo que ella había vivido en poco más de una semana. Y mientras, entendió la historia particular en la mente de aquel hombre.
“Tranquilízate, ahora sabes que no estás solo en este nuevo mundo. Y yo también lo sé”.

Y entonces el personal comenzó el regreso lento para ocupar sus puestos tras la pausa del café.

3 Reflejos

sábado, septiembre 24, 2005

Una canción

Descubrí a esta mujer con aquel IRONIC de hace unos años, con aquel videoclip tan paranoico en el que ella era las cuatro protagonistas del coche donde viajaban. Desde entonces le he seguido más o menos la pista. Aquí dejo una de sus canciones que más me gusta.
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You Owe Me Nothing In Return
Alanis Morissette
I'll give you countless amounts of outright acceptance if you want it
I will give you encouragement to choose the path that you want if you need it
You can speak of anger and doubts your fears and freak outs and I'll hold it
You can share your so-called shame filled accounts of times in your life and I won't judge it
(and there are no strings attached to it)
You owe me nothing for giving the love that I give
You owe me nothing for caring the way that I have
I give you thanks for receiving it's my privilege
And you owe me nothing in return
You can ask for space for yourself and only yourself and I'll grant it
You can ask for freedom as well or time to travel and you'll have it
You can ask to live by yourself or love someone else and I'll support it
You can ask for anything you want anything at all and I'll understand it
(and there are no strings attached to it)
You owe me nothing for giving the love that I give
You owe me nothing for caring the way that I have
I give you thanks for receiving it's my privilege
And you owe me nothing in return
I bet you're wondering when the next payback shoe will eventually drop
I bet you're wondering when my conditional police will force you to cough up
I bet wonder how far you have now danced you way back into debt
This is the only kind of love as I understand it that there really is
You can express your deepest of truths even if it means I'll lose you and I'll hear it
You can fall into the abyss on your way to your bliss I'll empathize with
You can say that you have to skip town to chase your passion I'll hear it
You can even hit rock bottom have a mid-life crisis and I'll hold it
(and there are no strings attached)
You owe me nothing for giving the love that I give
You owe me nothing for caring the way that I have
I give you thanks for receiving it's my privilege
And you owe me nothing in return

3 Reflejos

viernes, septiembre 23, 2005

OTOÑO

El otoño ha llegado con un desconocido de 80 años en el hospital.
Pasamos el tiempo juntos, pero apenas habla, y las palabras se las arranco con sacacorchos.
Parece ausentarse lejos, y en realidad, la que se aleja soy yo. Hace muchos tiempo que nos presentaron, nos graduamos a la vez. Pero hace algunos años comenzó a alejarse tanto que yo no lo reconozco. Ni a él ni a otras personas.
Y yo me digo, abuelo, si no quieres luchar, ¿por qué das cabezadas de minutos para abrir los ojos como platos y comprobar que sigues en el hospital? Si no quieres seguir, abuelo, ¿por qué tanta prisa en recuperarte? Si no quieres volver, abuelo, ¿por qué te preocupas ahora?
Abuelo, las noches son simplemente más largas. Ya se acortan los días, lo sabes.
En la calle hace fresco, por las mañanas necesito un jersey mientras espero el taxi para el trabajo.
Y hecho de menos a aquél que me llevaba a los columpios después de hacerse de rogar un buen rato, porque tenía que descansar, dar una cabezada después del campo.
Y pienso y según pasa el tiempo se me agotan nuestros recuerdos. Ya no quedan.
Y tu no hablas, no me cuentas, y yo no pregunto, porque no respondes. Y si respondes se te inundan los ojos, porque poco queda de todo y de todos. Porque a estas alturas ya no soportas que el mundo sea como es.

Te comportas como un bebe porque te da la gana.
No te cuidas y pasa lo que pasa, abuelo, y si no quieres quedarte, sigue así.

Yo no soporto ese rato en el que no estamos solos y pasas por casi vegetal porque te da la gana, y no puedo decirte nada, tu sabes que quien más tiempo pasa contigo te tratará así, te consentirá esa "gracia".

Y mientras el tiempo pasa yo me dedico a almacenar estas palabras, ya las vomitaré en casa.

Cosas que pasan, que ya no tienen arreglo, que no duelen más porque pasaron hace mucho.
Esta noche estoy triste, no hay vuelta atrás, te perdí hace mucho tiempo.

jueves, septiembre 22, 2005

Volutas de humo contra el cielo nocturno. Una calada y un pensamiento más liviano.
Yo y mi soledad, charlando. Necesito un respiro.
Esa pesadez en los párpados que no es sueño, y esas ganas de parar que no es cansancio.
Solo un momento.
Tomo asiento y me miro por dentro.
Trato de visualizar mis sentidos como espirales que recorro con el dedo a fin de darle la vuelta completa. A veces funciona y torna la desgana en ganas.
Y cuando no funciona trato de analizar mi estado, de ver la causa y llegando a ella abrir los ojos como platos... pero hoy me siento agotada.
Me falta algo que no sé lo que es y que a veces hecho en falta. Será la nostalgia que evito sentir y cuando no puedo contenerla más estalla.

4 Reflejos

domingo, septiembre 18, 2005

Un dia agridulce

No conté con mi familia. Sólo con amigos.
No espero nada ya. Me he acostumbrado a las sorpresas, que no siempre son gratas (diría que sólo algunas son gratas).
Y mi pregunta es: ¿CÓMO DEMONIOS HEMOS LLEGADO A ESTE PUNTO?
No veo una vuelta atrás. Ya sé que en todos lados cuecen habas y esas cosas, pero esto... joder, es tu familia, somos familia. No sólo significa que seamos donantes potenciales, que nuestros genes sean más parecidos, que el ADN tenga más coincidencias si los comparamos...
Somos almas, seres, entes del más acá y cada vez más alejados.
Cuando lo intentas, cuando ves que hace falta dos partes y tu solo posees una, ¿QUÉ HACER?
Y sabes cuál es el problema, y sabes que no hay solución.
Por las buenas, nada. La única reacción posible es “ESTAN LOCOS” pero lo dices en el sentido médico de la palabra y te quedas igual, con ese vacío.
Hace unos días fue mi santo, mejor dicho, mi onomástica. Y conté con mis amigos, no con mi familia.
Atrás han quedado esos años en los que venían solamente mi familia. En mi casa la celebración de un santo es una especie de “fiesta menor”. La fiesta grande es el cumpleaños.
Y ahora, cada día un poco más, menguan los donantes potencialmente compatibles y en contrapartida aumenta el número de esos que no tienen nada en común conmigo, pero que significan, a veces, mi clavo ardiendo.

3 Reflejos

sábado, septiembre 17, 2005

Arboles nuevos de sombra fresca

Camino mi camino y hoy hace sol.
Feliz de encontrar árboles de sombra fresca, hago un alto. Vengo a escuchar que me dicen los trinos de esos pájaros.
El poder de la palabra, el sentido y el sentimiento entre líneas (y me verás sonriendo).
Paso y, si no busco más, encuentro.
Llego y, cuando menos espero, aparece.
La vida: una de cal, otra de arena.
Pero yo en pie, de pie.
Detengo con mi mano lo que puedo y con el ánimo asumo lo que no detengo.
Y me siento serena.
Pero también siento esa punzada de miedo ante el recuerdo. Y me obligo a hacer ese alto en el camino, aún con miedo.
Encuentro tesoros colgados, como manzanas. Aquí las esperaré caer, nada de coger lo que no está maduro.
Me distrae un concepto la mente, uno detrás de otro: desconocid@, conocid@, grat@ conocid@... amig@.
Me entreno sin darme cuenta para ser mejor cuando me atraen esos trinos (cuando veo la mano del hombre que cuida al jilguero, cuando no puedo ser la última en decir GRACIAS, cuando por una mosca soy saludada)
Ahora parece que habrá nuevos pañuelos bordados en el baúl de mi tesoro.
Me siento en la necesidad de decirle gracias a la vida, por no poder darlas directamente al no ser aceptadas o no ser entendidas.

8 Reflejos

viernes, septiembre 16, 2005

ENCONTRARAS

ENCONTRARAS
(Natasha St. Pierre)

No puedo ser lo que no soy
Pesa tan poco lo que doy
Pero en el alma de mis versos
Está la llave del secreto de cuanto quise y no te di

Sé que perdí la razón
Fue detrás del corazón
Es que a pesar de lo que amé
Como jamás había amado
No supe amarte a ti, lo sé

Encontrarás...
Que es locura y no es tristeza
Lo que me parte en dos la voz
Encontrarás...
Cuánta herida, qué belleza
Saber que aún queda mucho amor
Que si te vas o si me dejas
Voy a volar muy lejos del dolor
Encontrarás...
Que perderte, no te miento
No me cuesta... no me cuesta

Después de mi otra quizá
Y como yo sólo otra más
Y en el espacio que le cedo
Dale mi amor y tiempo nuevo
Todo lo que ya no espero
Yo volveré a lo que fui
Fuerte y a partir de mi
Y tú perdido entre mis versos
Descubrirás tarde el secreto
Y entenderás cuánto te di

Encontrarás...
Que es locura y no es tristeza
Lo que me parte en dos la voz
Encontrarás...
Cuánta herida, qué belleza
Saber que aún queda mucho amor
Que si te vas o si me dejas
Voy a volar muy lejos del dolor
Encontrarás...
Que perderte, no te miento
No me cuesta... no me cuesta

6 Reflejos

miércoles, septiembre 14, 2005

Esta mujer se queda en stand by.
Un profesor ridículo de esos que ocultan su calvicie peinandose la raya casi en la oreja y engominándose el pelo hacia la otra oreja, llega con su ridículo método de examinar.
Lúgubre la escula, triste la clase, el examen y el examinador son una "fiesta".

Siempre la misma canción después de un examen: no quiero oir nada acerca de si lo habré hecho bien o si la habre empatado para variar.
Salgo del examen con la adrenalina por las nubes.
Cuando empieza a diluirse este estado de euforia incontrolada la bajada en la montaña rusa es vertiginosa.
Casi siento un vacio mezclado con nauseas.
Y yo lo que quiero es saber que está aprobado ya, no dejarlo para sabe dios cuando.
Es ahora cuando me gustaría tener un plan de choque y no tener que planearlo. Mi coco no responde, está abatido despues de este doble round a 70 con clasificatoria y eliminatoria todos contra todos. Necesito entrenar con mas presion y cambiar mis palas de 42 por las de 40 libras.

7 Reflejos

lunes, septiembre 12, 2005

LA MOLINERA Y EL CORREGIDOR

Seguro sabrán vuesas mercedes, o acaso serán oidores de las letras de "Libertad, libertad, sin ira libertad". Mas no os serían tan sonadas las de aqueste romancero popular que JARCHA recogiera en sus grabaciones.
De aqueste mismo existe la variante que comienza con "En Jerez de la Frontera, un molinero afamado", y, en efeto, le sigue igual.
Disfruten sus señorías y aprendanse bien la enseñanza final, y vean con qué buenas palabras se ha de decir lo que no está tan bueno.
Atiendan que no sólo hay corregidores para molineros descuitados, que también se ha de decir que corregidoras para molineras descuitadas hay. Y así no sean ni de aqueste ni de aquesta, y dediquense a otra profesión más buena.
"No dediquen al prójimo lo que en propia carne no quisieran".


LA MOLINERA Y EL CORREGIDOR

En la provincia de Huelva, había un molinero honrado
que ganaba su sustento con un molino arrendado
y era casado con una mozaque era una rosa
y era tan bella
que el corregidor madre se prendó de ella.
La regalaba, la prometía
hasta que un díala pidió los favores que pretendía.
Responde la molinera, -Vuestros favores admito,
pero siento si nos pilla, mi marido en el garlito,
porque el maldito tiene una llave,
con la cual cierra con la cual abre
cuando es su gusto,
expuesto es que nos pille y nos dé un gran susto.
Responde el Corregidor: - Me estoy haciendo una idea
de mandarle en el molino algo que allí le entretenga.
Según lo digo: ¿Será de trigoporción bastante?
Que lo muela esta noche que es importante
para una idea que tengo ocultabajo la multa de doce duros.
Así será del modo, estemos seguros.
Allí por aquel molino ha pasado un pasajero
que entendía de moler tan bien como el molinero:
- Si tienes ansia por irte a casavete tranquilo
que esta noche sin falta se muele el trigo.
Ha salido el molinero y a su casa ya se ha ido
les ha encontrado a los dos como en harina metidos.
Vete tranquilo, buen molinero, ve a tu molino
no dejes que el vecino te muela el trigo.

7 Reflejos

viernes, septiembre 09, 2005

Palabras de una película

Nuestro mayor miedo no es que no encajemos. Nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada.
Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
Empequeñecerse no ayuda al mundo, no hay nadie inteligente en encogerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor.
Todos deberíamos brillar, como hacen los niños. No es cosa de unos pocos, sino de todos.
Y al dejar brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo.
Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra experiencia libera automáticamente a otros
.”

Fragmento de “COACH CARTER”, película reciente dirigida por Thomas Carter y protagonizada por Samuel L. Jackson.

8 Reflejos

jueves, septiembre 08, 2005

Un poeta entre ingenier@s

Pepe Canca siempre tiene una frase hermosa, es el poeta de los ingenieros en el lugar donde trabajo.
Más de uno pensará que está tocado, pero a mí me parece una persona curiosa de la que aprender no sólo sobre ingeniería.

Una de sus frases que más me gusta, y al caballero Malatesta también, es "la menor articulación de mi mano puede humillar a todas las máquinas ", toda una lección de humildad para los propios ingenieros.
Hace unos días comencé a recopilar frases de mis compañeros de trabajo que dejaré caer por aquí cuando terminen mis prácticas.

Pepe me pasó este fragmento de un poema de un poeta norteamericano, Walt Whitman.
Y me ha encantado. Pienso que es realmente hermoso.

[…]
Creo que una hoja de hierba no es menos
Que el camino que recorren las estrellas.

Y que la hormiga es perfecta.

Y que también lo son el grano de arena
Y el huevo de zorzal.

Y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo.

Y que una vaca, paciendo con la cabeza baja,
Supera a todas las estatuas.

Y que la menor articulación de mi mano,
Puede humillar a todas las máquinas.

Y que un ratón, es un milagro,
Capaz de asombrar a millones de incrédulos.
[…]


Y añade Pepe al final del poema
…y yo también lo creo.

10 Reflejos

martes, septiembre 06, 2005

A DOS PALMOS DEL SUELO

Mi hermano se pasea por mi casa a dos palmos del suelo. Cada vez que pasa por la puerta de mi habitación entra y se asoma a mis apuntes por encima de mi hombro. Y me abraza. Está tan feliz que casi me da miedo. Y es la brisa fresca que ameniza la tarde.

Me habla, me cuenta... llega el cabrón a las 9 de la mañana el domingo y me despierta para hablar, sin tener la más minima compasión de esta currante-estudiante que es una autentica marmota frustrada. Entra, cierra la puerta, se tira en mi cama y empieza a hablar de Nuria.

Y mientras enlaza palabras me va despertando y yo voy tomando conciencia de este enamoraito que está al laito mío, con un horripilante olor a tabaco-pub-reconcentrado que mi olfato dormido no captó cuando se tiró en mi cama.

Me dice los pros, todos los contras y suspira... y de nuevo los pros, los contras y repetimos.
Y ahora Nuria se va y vuelve dentro de una semana. Y luego se vuelve y él ya no quiere pensar en luego, que luego ya se verá.

Pero está ilusionado por todo lo que está viviendo y yo lo miro y casi casi lo envidio, pero sobretodo lo quiero y me alegro. Y me encanta verle pasear a dos palmos del suelo.

7 Reflejos

lunes, septiembre 05, 2005

VOLAR (II)

Se le acercó sigilosamente. No supo que estaba ahí hasta que le tocó el hombro. La miró a los ojos, la atravesó con la mirada. Y sintió que miraba más allá de sus ojos.
Perdió la noción del tiempo. Sintió como las facciones de aquella desconocida se alargaban lentamente, cómo se volvían planas las arrugas, cómo se suavizaban los rasgos… ¿cómo demonios consiguió aquel brillo en unos ojos opacos hasta hacía segundos?
Y vio a una niña. Delante solamente tenía a una niña que le tocaba el hombro y le miraba a los ojos, aún más allá de sus ojos, su alma.
“Tu no me conoces, no sabes quién soy, y no necesitas saberlo” le murmuró “solo vengo a rebelarte tu verdadero nombre”.
No vio que los labios se despegasen en ningún momento, pero en su cabeza resonaba aquella frase. ¿Qué diablos quería decir “tu verdadero nombre”?

Sabía como se llamaba, llevaba toda la vida respondiendo a ese nombre, y ahora una desconocida, una niña desconocida venía a decirle… ¿qué trataba de decirle? De repente no entendía nada.
“Tranquila”. La niña seguía en pie frente a ella.“Cada una de las arrugas que tu rostro adquiere al sonreír conforman los signos que dan lugar a los caracteres de tu nombre en una antigua lengua que muy pocos recuerdan. Solo hasta que te sea revelado tu verdadero nombre lo llevarás escrito en el rostro. Una vez lo conozcas será imposible leerlo en tu cara. Tu verdadero nombre engloba tu ser y tu alma, y por eso debes aprenderlo ya, para que nadie pueda nombrarte y apoderarse de ti. Solo aquellos que lo conozcan podrán contactar contigo desde cualquier lugar. Será el mayor regalo que puedas hacer. Cuida de no decirlo nunca ante enemigos ni malas almas. Cuando lo sepas, serás igual, pero entenderás mejor aquello que en tu mundo lógico no tiene explicación”.


Guardó silencio. Esperó. No sabía cuanto tiempo llevaba aquella niña mirándole en su interior, escudriñándole.

Desde aquel vuelo, desde que descubrió que poseía el don de las alas, las cosas habían sido igual, salvando, claro está, el nerviosismo de la mañana siguiente al vuelo nocturno, cuando despertó y vio que nada de aquello había sido un sueño.
Cuando, abrió los ojos como cada mañana, trató de incorporarse y un latigazo de agujetas le sacudió la espalda y supo que algo no andaba, ni bien ni mal, simplemente que algo no era normal.
Consiguió levantarse rodando por el colchón hasta llegar al otro lado de la cama, plantando las rodillas en el suelo, tumbada boca abajo, incorporándose ayudada del impulso de sus brazos. Y al mirarse en el espejo del armario descubrió que aún llevaba los vaqueros y la camiseta hecha trizas.
“Mierda” le había dicho al espejo recordar las sandalias abandonadas en algún lugar de la calle de la Plaza.
Tuvo que esperar a quedarse sola en casa para comprobar hasta qué punto podía dominar aquello.
Comprobó que no había nada en su espalda, que mientras no se concentrase su piel ni siquiera presentaba una arruga. No había indicios ni señales de aquellas alas.
Eso explicaba cómo había dormido boca arriba.

No había pasado ni una semana completa. Y ahora resultaba que alguien venía a darle la clave, cuando aún no se había planteado el porqué ni tantas otras preguntas evidentes tras el shock, más adelante.
Por ahora unicamente se sentía agradecida por aquel don y presentía que habría alguna explicación. Y sí que sentía una curiosidad: “¿Cuántos como yo?” ¿Cómo descubrirlo? “No voy a ir por la calle preguntado...” se decía cuando pensaba en ello.

La niña seguía mirándola y ella presentía que podía oír sus pensamientos.
Y cuando comenzó a oír el tañido de las campanas de San Sebastián, la niña se acercó hasta ella para susurrarselo.

7 Reflejos

viernes, septiembre 02, 2005

Hoy me siento felizzzzzz


Después
( Bebe & Los Delinqüentes )


Después del humo negro
hay que ser valiente y despertar
y vivir, como vive la gente
hay que ser valiente amigo
yo tengo q volar!!

No, ya no puedo quedarme aqui,
si tu qieres quedate tu
esta vida no es para mi
yo quiero vivir
con amor, con mi gente abajito del sol
con las olas y al amanacer
como un niño jugando otra vez
sin parar de correr
después...

(jejeej canijo ahora te toca a ti... )

Estoy embrujado y ladro como un perro
yo me siento un animal, la oscurida me puede y me lleva
si me aburro miento, yo solito me abro las heridas
sin ideas yo retengo, el destino de mi pobre vida
Yo no quiero malos rencores , sólo busco todas las salidas
liberdad que me espera mas allá del Sur

Te digo que no
yo no puedo quedarme aqui,
si tu qieres quedate tu
esta vida no es para mi
yo quiero vivir
con amor, con mi gente abajito del sol
con las olas y al amanacer
como un niño jugando otra vez
sin parar de correr
...eeehhh eeehhhh....

Hace mucho tiempo que he acordao yo con el viento
con las nubes del cielo azules
escuchar ala gente porque
ya se sabe si eres malo, tienes al mundo aterrorizao
con la guerra y con los misiles ,el potaje nunca lo has probaó
no se si a mi me ha pasao ,que me siento perdedor
yo te juro por mis cuernos que tengo que seguir

Yo te digo que no
yo no puedo quedarme aqui
si tu quieres quedate tu ,esta vida no es para mi
yo quiero vivir y comer jamón!!
olvidar para siempre el reloj
caminando hacia el atardecer
como un niño jugando otra vez
sin parar de correr..
.....lerelelerelele!!!....

Después...
de un largo tiempo escondio (escondido)
todo oscuro con hambre y muerto de frio
sin nada que hacer, tan solo esperar
busco libertad amigo mio tengo q volar
tengo que volar!!...
Que te juro Miguel tus manos grandres yo quiero tocar!!! y yo quiero volar y en la mochila los delinqüentes te voy a llevar!!!!

4 Reflejos

jueves, septiembre 01, 2005

¡¡Bienvenida al mundo de los vivos!!

Después de unos días de letargo forzado y vagabundeo en forma de sombra, mis neuronas se han despertado, desperezado y desempolvado.
“¡¡Bienvenida al mundo de los activos!!”, es lo que me he dicho hoy.

Y me siento como una niña de poco más de un año que empieza a dar pasitos sin tener que depender de unas manos siempre pendientes por si me caigo al dar un traspiés.

Es increíble hasta que punto puedo sentirme torpe. Y sin embargo, hoy, que ¡pies para qué os quiero!.
Me muevo rápido, sé de que hablo, sé que es lo que voy buscando y lo busco, y no soy la sombra ni la lapa de nadie.

Es, a fin de cuentas, otra forma de sentirme libre por momentos, independiente por momentos. Util en definitiva.
No tengo esa nube en la mirada que parece que a la de tres voy a tirar la toalla y decir que antes que acabe el primer tiempo abandono el juego. Por lo menos no hoy, ni tampoco mañana.

...por favor, me leo y me digo “desde luego que eres simple, que necesitas poco”, sí, poco para sentirme viva viviendo.

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