El espejo de Eva

miércoles, agosto 31, 2005

...llamemoslo rabia...

Ya he hablado conmigo misma.
Ya he meditado un ratito
y sí que callo un secreto:
el rencor que me guardo
el odio que no digo.

Odiar es de persona mala…

Si levanto la cabeza me pisarán el cuello en cuanto haga ruido.

Disfruto de la paz que declara
mi estado indiferente (ajeno, ausente).
Déjame llorar y, de rabia, lloraré un río.
Déjame. Mira mis ojos de acero frío.
Olvido, persona tonta, pasa el tiempo y olvido.

Hace tiempo que no me duelen
las cicatrices que visto,
pero con la humedad se resienten
(lágrimas de acero frío).

Y aguardo en un cajón de mi mente
mi odio y mi rencor escondidos.
Déjame y déjalos dormitar.
Si duermo no siento frío.

…y siento la cobardía inmensa
de los pies que no me dejan correr.
…y tengo la sed tremenda
de este trago que no puedo beber.

Pienso en el mañana y en el adiós.
Sólo quiero perderme sin saber
si el tiempo los pondrá en su lugar
si acaso me dará la razón.
Lo mismo me da si es que no duele.
Me ahogo, me hundo por tener corazón.

¡¡Cobarde!! Me grito…cobarde…
Lágrimas de acero frío
que recorren mi rostro ya congelado,
el paso a medio camino,

¿cuánto tiempo habrá pasado?

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martes, agosto 30, 2005

Con cada palabra una pista, con cada frase un rastro de mi propio ser.
Con cada pensamiento, lo más hondo de mi razón.
Con cada recuerdo, lo más íntimo de mi memoria.
Con cada confesión, un peso menos.
Con cada letra que doy de más, el sentimiento de pérdida por dar parte de lo que soy. Que curioso que luego de dado vuelva a crecer más grande y con más fuerza. Aunque de primera me sienta como una naranja desgajada.

Sólo un paso más para recorrer el espacio que queda entre mi imagen en el espejo y yo.

3 Reflejos

lunes, agosto 29, 2005

RASGOS I

Puedo ver tus manos deslizarse por el teclado. Tus dedos sostienen un portaminas muy determinado. Manos pequeñas para un hombre pequeño.
Puedo ver tus dedos juguetear con una pieza pequeña, y es que más vale maña que fuerza. Pieza que se pierde entre tus manos. Manos enormes para un hombre enorme.
Puedo ver tus pulgares chatos presionando conexiones de motores. Y veo algo en ellos agridulce de tristeza y agrado.
Puedo ver tu alianza en tu dedo cuando hablas con tus manos y llevas ambos índices a tus labios. Sigiloso en ese tono firme pero silencioso. Dedos de batuta para quien dirige parte de una orquesta.
Puedo ver tus manos, tu piel morena. Manos morenas para un hombre moreno.
Puedo ver tus manos al comienzo de tus pulseras de cuero. Manos finas para un hombre rápido y ligero.
Puedo ver que tus manos no destacan, pero es curioso que alguien te recuerde que puedes engancharte en algún mal lugar con la alianza. Tus manos son las más marujas de las que a mi lado andan. Curioso tu reloj que me recuerda a mi abuelo.
Puedo ver tus dedos alargados, proporcionados, quizás las manos más bellas de cuantas veo ahora.
Puedo ver tus dedos infantiles, contando a diario.
Puedo ver el anillo ancho de plata en tu pulgar, tus esclava de oro, otra pulsera. Manos hyppies, gitanas y marineras.
Puedo ver tus uñas recortadas, quizás mordidas, casi comidas, superpuestas casi a dos milímetros del final de tus dedos. Manos que dibujan. Manos que me resultan familiares, porque alguien que conocí poseía manos así.
Puedo ver tan sólo tu índice casi acusando, que señala y ordena “VEN”. Manos cuidadas para la responsabilidad mayor.

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domingo, agosto 28, 2005

Un poco de PAZ

Llevaba toda la vida siendo social. Oía hablar a la gente y, a veces, en el pensamiento se le antojaba que en el fondo todo su ser era un espejismo. “Nada de lo que se ve en mí es real”.
Pensaba que el tiempo nos ponía a todos en el lugar merecido, pero ahora, con el tiempo en las espaldas y la ilusión escuálida temía que no fuera cierto o que lo merecido no cuadrase con su lugar en la vida.
Tenía el corazón lleno de amistades y vacío de amores. Temía ese frío que se incrustaba en el pensamiento cuando no tenía ningún proyecto pendiente.
La esperanza y la ilusión se alimentaban de su corazón enamorado, pero éste parecía seco, marchito, esperando aún la primavera.
Sin embargo, en el mundo que daba a la realidad, la ventana que ofrecía a los demás, era la alegría en persona.
Cualquier motivo era bueno para sacarle el partido de una sonrisa. A todos, o a casi todos, podía hacer entrever un hilo de luz que daba paso a un sentimiento de bienestar.
Si veía un rostro preocupado se acercaba sigilosamente para prestar oídos para escuchar, hombros sobre los que llorar o brazos para transmitir el calor de una amistad.
Nunca pedía la confesión de un secreto. Sentía el privilegio al aceptar lo que quisieran darle.
Solamente a veces, cuando ese vacío raro se convertía en una sensación de opresión en la garganta, calor en el estómago, ojos húmedos y disminución del diafragma, solo entonces huía.
No deseaba compartir eso con nadie, y evitaba mostrarlo inevitablemente en sus ojos.
Huía veloz y buscaba paz.
Y a esas horas en las que nadie va a la iglesia, con las puertas recién abiertas, se sorprendía ocupando un rincón.
Allí se sentaba en soledad.
Dejaba sus pulmones soltar todo el aire. Cerraba los ojos y pensaba en el día que vivía. Meditaba y relajaba las neuronas y el alma.
Podían pasar horas en el silencio y la paz de esas bóvedas altas que conseguían calmar aquellas sensaciones físicas que, con el paso del tiempo, casi había llegado a predecir.
Antes de la misa se escurría entre los bancos y desaparecía de la iglesia.
Nunca era la última vez. Al salir siempre sabía que volvería.
La paz que conseguía allí era su droga, su adicción.
Por eso su ventana era alegre, e incluso de vez en cuando conseguía ser feliz. Por eso la esperanza nunca se perdía realmente entre los jirones de su alma.

7 Reflejos

sábado, agosto 27, 2005

Debo decir antes que nada que casi son las 5 de la mañana y que acabo de llegar del Puerto.
Me ha dado la vena nóstalgica.
La última vez que llamé hermano a un amigo fue hace mucho.
Es curioso que la única persona a la que he llamado hermano sea hoy el único enemigo que conozco sobre la faz de la tierra. Los demás son enemigos anónimos.
Cada vez que algo me lo trae a la memoria me pregunto en qué metí la pata, y aunque de alguna manera el tiempo me ha dado la razón, a mí me duele.
Necesité mucho tiempo para hacer amigos nuevos después de perder a mi "hermano".
Necesité mucho tiempo para volver a dejarme llevar. Quizás ese es el problema, que no debo dejarme llevar.
Tengo que confesar que hecho de menos contar con más gente como pude contar en su día con él, pero si al cabo de un tiempo tengo que pasar por perderle y meter tanto la pata como para que me odie (y parto de la base de que mucho te han tenido que joder para odiar), prefiero lo que hay. No me arriesgo como antes.
No puedo cambiar el pasado. Eso ya lo he asumido. Por eso tengo esta espinita.
Todo está relacionado, y aunque no fue la única razón tal vez fue el remate para apartarme de la Iglesia, o de lo que yo creía que era la Iglesia. Más tarde me "peleé" con Dios.
Desde entonces a veces me planteo charlas filosóficas para llegar a la conclusión de que le dí más importancia a la gente que a una deidad y que realmente lo que me deja fuera de juego es la reacción de las personas.
Dice un conocido que debo buscar más allá de las personas, más allá de su lado bueno, que creer en un Dios no significa creer en las personas que lo representan necesariamente...

...será mejor que me vaya a dormir y lo siga consultando con mi almohada, como siempre que me acuerdo de aquel "hermano".

viernes, agosto 26, 2005

Rammstein es un grupo alemán del "sonido industrial". Pocos son los que los conocen y menos a los que les guta este grupo. Ya sabeis, para gustos los colores.
Personalmente cuando los escucho me producen siempre sensaciones intensas, a veces sobrecogedoras.
LIVE AUS BERLIN es el trabajo de ellos que más me gusta.
Si os pica la curiosidad pasaros por aquí http://www.rammstein.com/.

ENGEL

Wer zu Lebzeit gut auf Erden
Wird nach dem Tod ein Engel werden
Den Blick gen Himmel fragst du dann
Warum man sie nicht sehen kann

Erst wenn die Wolken schlafen gehen
Kann man uns am Himmel sehen
Wir haben Angst und sind allein
Gott weiss ich will kein Engel sein

Sie leben hinterm Sonnenschein
Getrennt von uns unendlich weit
Sie muessen sich an Sterne krallen
Damit sie nicht vom Himmel fallen

Erst wenn die Wolken schlafen gehen
Kann man uns am Himmel sehen
Wir haben Angst und sind allein
Gott weiss ich will kein Engel sein

Erst wenn die Wolken schlafen gehen
Kann man uns am Himmel sehen
Wir haben Angst und sind allein
Gott weiss ich will kein Engel sein

ANGEL

Aquel que durante la vida haya sido bueno
Se convertira en angel al morir
Entonces al mirar al cielo te preguntas
Porque uno no puede verlos

Solo cuando las nubes se van a dormir
Puedes vernos en el cielo
Tenemos miedo y estamos solos
Dios sabe que yo no quiero ser un angel

Viven tras los rayos del sol
Separados de nosotros a una distancia sin fin
Tienen que agarrarse a las estrellas
es realmente dificil para no caerse del cielo

Solo cuando las nubes se van a dormir
Puedes vernos en el cielo
Tenemos miedo y estamos solos
Dios sabe que yo no quiero ser un angel

Solo cuando las nubes se van a dormir
Puedes vernos en el cielo
Tenemos miedo y estamos solos
Dios sabe que yo no quiero ser un angel

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jueves, agosto 25, 2005

MI TIOVIVO

El mundo gira y gira.
El mundo es un pañuelo.
Y cuando tan solo hace un momento que ha comenzado el viaje miro a mi lado y subiendo y bajando a destiempo veo un paisaje nuevo.
Mi tiovivo ha parado en un lugar donde he dicho "ahora que no me miras a los ojos, quiero que sepas que me alegro mucho de conocerte". Y al mirar a tu lado, en un caballito verde, me encuentro a tu conocido desconocido
Abajo, arriba, abajo arriba, entre un caballito amarillo y otro rosa, doy mas vueltas para venir a posar la vista justo a mi lado. Me encuentro a un desconocido conocido.

Que curioso. Con lo facil que habría sido verte al subir, o verte al bajar, si en lugar de mirar en una dirección mirase en otra.

El mundo es un tiovivo con forma de pañuelo.

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martes, agosto 23, 2005

Disculpadme, una imagen despierta un recuerdo

Los recuerdos pueden hacernos sonreír o limitarnos a llorar.
Paso por delante de la cancha de baloncesto mil veces, pero hoy un tipo jugaba y, sin parecerse a él, me recordó a David.
Han pasado años desde que se fue. He crecido. Hemos madurado.
¿Cuánto tiempo celebré su aniversario?¿los tres primeros años?
Una visita a la puntilla cada fin de semana durante el primer año.
Se fue hace mucho. Decidió irse hace mucho.
Y al día siguiente me miré en el espejo y me dije en voz alta “yo aún sigo aquí”.
Dejé de rezar con el tiempo.
Nunca cuestioné el porqué ni quise hacerlo. Demasiada carga emocional.
No defiendo ni condeno. Alguien dijo COBARDE. Alguien dijo VALIENTE.
Yo no supe qué decir. Quizás lo peor fue callarme.
Ahora sé que he crecido. Me quedo con los buenos recuerdos.
Tranquila. No me acompaña Melancolía. No la veo junto a mí en el reflejo de este espejo.

Pero David sigue en mi memoria, agazapado y perenne, sin fecha concreta para aparecer, condenado a recordarle vivo en mi vida cuando algo despierta aquella edad.

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domingo, agosto 21, 2005

APRENDIENDO

...
He aprendido que de las sensaciones que me llegan, de lo que soy capaz de percibir claramente, a veces no es así.
Que cada uno es cada cual, en el momento y las circunstancias que le rodean.
Que en una discusión con dos opiniones diferentes solo puedo contarte mi verdad, que será sinceramente un 50%. Preguntale al otro.
He aprendido a ser consecuente o al menos responsable de lo que digo y hago.
Que la vida no es una película ni yo la guionista para modificar las normas, las mentes o las vidas.
Que la mejor familia es siempre tus mejores amigos.
Que los sueños no son seguros de conseguirse si se lucha por ellos, pero que si no lo intento seguro que los dejaré escapar.
A ser cosnciente de mi realidad y poner los pies en el suelo aunque alguna que otra vez me eleve a mi nube.
Que existen millones de maneras de decir las cosas, y por eso se puede decir todo pensando en herir lo menos posible, o incluso ni eso, a quien me escucha.
He aprendido que me queda tanto por descubrir aunque alguna vez las cosas no tengan sentido.
Que jamás llueve a gusto de todos.
A no pagar mi mal genio con nadie. Nadie se merece una mala respuesta sin razón.
Que nunca puedes decir "de este agua no beberé" hasta que la has bebido.
A callarme si alguien necesita hablar, si necesita ser escuchado.
Que existe algo que puedo denominar "FUERZA DE LA VIDA", que es lo que nos empuja a levantarnos cada día por muy mal que nos vayan las cosas. Pero que tambien hay quien lo pierde. Tambien he aprendido que no puedo ayudar a nadie que no se ayude a sí mismo.
Que la gente cambia. Hay relaciones que cuajan. Pero tampoco sabemos cuanto tiempo dura cada una de las paradas del camino. Por eso he aprendido a guardar el encuentro agradable como un buen regalo. Si éste ha de ser el último, aprobecharlo. Si han de venir más, gracias.
He aprendido a distinguir entre religión, fé y ser humano.
A no resignarme. Puedo mejorar.
Que ver no es mirar, ni oir es escuchar.
A no fiarme de lo que me cuentan terceros.
Pero sobretodo he aprendido que en cada persona hay cosas buenas y cosas malas, nadie es perfecto del todo, y todos podemos tener un mal día.
...

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viernes, agosto 19, 2005

VOLAR


Camino ligera por la calle de la Plaza, cruzando Puerto Real, sin saber porqué tengo tanta prisa.
Algo me apremia.
Poco falta para la media noche y no hay un alma en la calle. A cada paso estoy más cerca de la barriada del Nazareno, y cada paso es más rápido que el anterior.
Hace un rato, cuando pasé por delante del antiguo ayuntamiento perdí las sandalias.
No sé porqué no me paré a recogerlas, algo me empujaba.
Pasando la por la plaza de Correos mis pies apenas rozan el suelo, y de repente, siento algo en mi espalda. Me miro incrédula por encima de mi hombro izquierdo. Después por encima del derecho. Recorro perpleja con la mirada la envergadura de las alas que surgen de mi espalda... y a lo lejos oigo las campanadas. Ya son las 12.
Mis alas son enormes, tan grandes que al extenderlas apenas tengo sitio en este tramo de la calle. Trato de envolverme con ellas sin dejar de andar. La calle de la Plaza es kilométrica.
Como si lo más normal del mundo fuera, sigo andando. Soy una mujer con alas enormes.
Extiendo mis alas, camino, veloz, y comienzo a batirlas. Me elevo, emprendo mi vuelo.
Alto, siento el vértigo. Observo los pisos que dejo a ambos lados. Un perro en un balcón durmiendo al calor del agosto se ha despertado a causa del vendaval que al batir crean mis alas.
Allá abajo veo las azoteas. Sillas de plástico, pelotas olvidadas, tendederos repletos, algún perro y multitud de gatos solitarios, cristales de los patios cubiertos al reflejo de la luna, luz de cuchillo...
Vuelo.
Vuelo alto.
Planeo y viro. Cambio el rumbo.
Ahora sobrevuelo raso los techos, las azoteas de las casas más antiguas de Puerto Real.
Libertad.
Vengo a darme cuenta de que me he dejado posar sobre algo. Miro mis pies descalzos sobre un pequeño trozo cuadrado. Es una loza grisácea, con una esquina rota que queda en voladizo. Mis pies están apoyados sobre la punta de mis dedos y junto a ellos un tremendo alo de luz...¡estoy en el campanario de la iglesia de San Sebastián! Las cigüeñas no se han espantado. Me observan, me felicitan en silencio por mis alas. Parecen casi alegres de mi visita.
Pero con la novedad del vuelo recién aprendido necesito continuar mi viaje y al alzarme he puesto en peligro el nido del campanario. “No te preocupes.””Estamos bien.””No pasa nada” ¿...quién me ha dicho eso? Las cigüeñas me miran, aprueban mi vuelo.
Y me alzo arriba, arriba y lejos.
Sobrevuelo en círculos la calle Ancha .
La Puntilla me llama, pero las Canteras primero.
Pruebo la velocidad de estas alas nuevas estirando mi cuerpo lo más que puedo y recordando un halcón.Por debajo, las casas quedan atrás, luego la vía del tren, unifamiliares y por fin, pinos.
A pesar de esta envergadura puedo lanzarme en picado y atravesar entre los pinos, haciendo zigzag, siguiendo luego adentro, planeando, batiendo y de nuevo arriba. Voy a posarme, volar es nuevo para mí y casi cansa más la emoción que el esfuerzo.
Abajo las copas de los pinos parecen brecon a la luz de la luna.
Veo el pozo. Sobre su arco me poso.
Un par de yonquis sentados en un banco cercano se han quedado traspuestos al verme. Miedo. Creen que soy el ángel de la Muerte. No se mueven. Alzo mi mano derecha y con el dedo índice les pido silencio. Con la mano izquierda les digo adiós.
Me elevo. Caigo ahora, mientras subo, que en mi vuelo entrelazando pinos, allá en el suelo asusté a más de una parejita apasionada.
Planeo sobre el recinto ferial a oscuras. Bajo y subo, bajo y subo. El mar se ve desde aquí arriba. El mas se huele desde aquí arriba. Me llaman las gaviotas.
Vuelo. ¡...es tan hermoso el cielo con las luces de las farolas tan debajo de mis pies!
Puerto Real duerme y yo vuelo sobre los edificios y las calles humanamente desiertas.
Las lozas rosadas del paseo marítimo corren en dirección opuesta bajo mi sombra.
He parado a descansar sobre la superficie de techo plano del ayuntamiento.
Ahora uso mis pies caminando mientras pienso “me he desviado bastante de la Cachucha”.
Me dejo caer como un suicida al suelo de la plaza Alberti, y justo antes de llegar al suelo abro mis alas. Planeo sobre el suelo y hago el paripé de estar corriendo cuando en realidad mis pies apenas rozan el pavimento.
Me elevo y voy a correr sobre el mar. La marea está alta. Curioso el efecto del batir las alas sobre la superficie del agua.
Hay una gaviota posada sobre una patera mecida por el vaivén de las olas. La imito. ¡Por poco me baño sin querer! La barca se hunde bajo mi peso y no puedo apoyarme en la misma proa. Más atrás me estabilizo y me quedo aquí, mirando.
No había visto Puerto Real desde aquí nunca. Las luces del paseo ni me dejan ver las casas más allá. Me preparo para volver a tierra. Arriba, arriba y vuelo hacia el Cartabón.
Bajo poco a poco y al posarme en el suelo pienso en mis alas. Me miro de nuevo sobre el hombro derecho y trato de encogerlas, replegarlas. Mis alas se vuelven pequeñas y desaparecen a la vista. Mi camiseta está hecha jirones.
Pruebo ahora a desplegarlas de nuevo. Las siento dormidas en mi espalda y con un poco de esfuerzo, como si me desperezara alzo las alas.
Un último esfuerzo para llegar a casa.
Quiero ver el álamo blanco que hay en la plazoleta, tras mi casa, como nunca lo vi antes.
Tranquila, consciente de este don y agradecida juego con el viento, planeando sobre él y apenas bato mis alas. Comienzo a pillarle el truco a esto.
Sobrevuelo los patios y cuento...uno...dos...tres... mi casa es el tercero y voy a entrar a mi habitación por la ventada. Si me equivoco puedo asustar de verdad a alguién.Mi ventana está abierta, distingo mis cortinas. Me apoyo en el techado del patinillo y con las manos me sujeto. Tengo que replegar las alas antes o no cabré por la ventana.Despacio me miro reflejada en el cristal de la ventana de mi hermano que aún no ha llegado de trabajar. Sonrío. Miro mis alas sobresaliendo de mi espalda y me concentro en guardarlas. Poco a poco. Empequeñecen, se esconden y parece que nunca estuvieran aquí. Me deslizo adentro: mi cama cae justo debajo de la ventana..
Ya se me caen los párpados.. y antes de adentrarme en mis sueños murmuro “mis sandalias...”.

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miércoles, agosto 17, 2005

EL ABRAZO MÁS GRANDE DEL MUNDO

El abrazo más grande del mundo lo recibí un día de Andalucía, a primera hora de la mañana. Pocas cosas han conseguido igualar aquello y muy pocas cosas podrán superarlo.

¿Conocéis esa sensación cuando no sabes si reír, si llorar o si hacer ambas cosas a la vez? Es una sensación maravillosa y os deseo que la viváis al menos una vez en la vida.

¿Y pensar que la noche antes hablábamos por teléfono preguntandome cómo iban las cosas por aquí, contandome que las cosas por Madrid andaban regular?
Y al día siguiente llamaba a mi móvil y al fijo para sacarme de la cama y pedirme que me asomara a la ventana..."te estás quedando conmigo""compruebalo, asómate a la ventana, ¿vives en el 7, no?"

Allí, justo delante de la puerta de mi casa, sentado en la acera, me encontré con un gran amigo que recorrió más de 700KM con la excusa de que necesitaba ver a una amiga.

Recuerdo que aquel día solo podía murmurar “no puedo creer lo que veo, no puedo creer que estés aquí”.
Aún puedo recordar esa sensación, y no la olvidaré mientras me quede memoria.

Hoy, ya pueden pasar días o meses, puedo llamarle, escribirle o buscarle por aquí y sé que puedo contar con él.

Sabes que te quiero, amigo mio.

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martes, agosto 16, 2005

He encontrado esto en el fondo de un cajón. Tiene algunos años.
Se trata del cabreante descubrimiento de la verdadera naturaleza de una persona...Lo cierto es que hace mucho que no me cabreo tanto.


"Mi mano corre deprisa sobre el folio. Siento una furia contenida en mi estomago.
Me irrita pensar en ti ahora.
Es curioso como pudiste fascinarme y ahora, que te das a conocer preferiría tu espejismo. Si nunca antes había sentido algo tan fuerte en positivo, has conseguido convertirlo en negativo. Y no, no soy tu juguete.
Vas y vienes, vas y vienes y ya no te espero más. Ya no.
No llego a odiarte, no mereces la pena. Pero me da miedo la gente como tu, porque pude concederte las llaves de mi felicidad y tuve las agallas de esperar a conocerte.
Costaría trabajo renunciar a tenerte, pero ahora, que intentaste jugar conmigo y has perdido la partida (afortunadamente para mi) simplemente me pareces rastrero.
Ahora que paso de los encuentros “casuales” en donde sabía que te encontraría llegan a mi conocimiento historias que prefiero no oír. Me basta con tu comportamiento y con tus palabras, sí, con las palabras que mis oídos captaron de tu boca, sin necesidad de comentarios y cotilleos intermedios.
Aprendo la lección. No quiero ser segundo plato de nadie. Valgo más que eso. Cualquiera vale más que eso. Cualquiera menos quien por méritos propios pierde su valor.
Y sin hacer caso de nada, salvo de mi propio yo, veo, siento y llego a la conclusión de que ese es tu caso. Tu solito te condenas.
Abro los ojos para ver que clase de bicho eres. Y cualquier bicho es mejor que tú.

Allá te entiendan y te paguen justo con la misma moneda con que tú pagues."

DE VUELTA

Hoy he vuelto a retomar mis practicas de empresa. Por ahora es lo más cerca que he estado de trabajar como ingeniera.
Tras tres semanas de vacaciones mis compañeros, en general, aparecían con la misma mirada del viernes a última hora, algo más morenos y ni rastro del estrés semanal.
¡Cómo se nota que la mayoría estuvo de vacaciones estas tres semanas! Y como dice Er Mizerable la alegría es contagiosa.
De camino al trabajo, a primera hora de la mañana me sentía bien, tenía ganas de regresar. Y entonces pensé que para mí es casi como un juego. Realmente no me exigen demasiado y he tenido la suerte de coincidir con personas mayoritariamente agradables y a las que por mucho que importune con mis preguntas siempre contestan. Aprendo y trato de aprovechar el tiempo. Por ahora eso es todo.
Pero en el transcurso de la jornada, justo después de un café (¿o quizás fue durante?) caí en la cuenta de que pronto dejaré de jugar. Y entonces abriré los ojos para ver que nada cambió, que el tablero es similar. Pero me olvidaré de los billetes de monopoly para jugarme algo más importante. Dejaré los juegos de mesa para jugar a los juegos de azar y no habrá reglas escritas para anular la partida. Será tan interesante como yo quiera que sea, pero también más arriesgado. Tendré, simplemente, más responsabilidades.

Y quizás miraré el horizonte escudriñándolo como tú lo miras hoy.

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lunes, agosto 15, 2005

¡Pardiez! Que ha unos dias en los que al intentar escribir se me traban las palabras en el pensamiento.Y es razón que aquesto me ocurra cuando emocionalmente saturada quedo. Ansí pienso pués lo mejor será dejarlo por ahora.
Y para no aburrirnos demasiado recordaré aquestas letras de una maravillosa escritora de origen chileno ISABEL ALLENDE, de su libro CUENTOS DE EVA LUNA.

"Hay toda clase de historias. Algunas nacen al ser contadas, su sustancia es el lenguaje y antes de que alguien las ponga en palabras son apenas una emoción, un capricho de la mente, una imagen o una intangible reminiscencia. Otras vienen completas, como manzanas, y pueden repetirse hasta el infinito sin riesgo de alterar su sentido. Esisten unas tomadas de la realidad y procesadas por la inspiración, mientras otras nacen de un instante de inspiración y se convierten en realidad al ser contadas. Y hay historias secretas que permanecen ocultas en las sombras de la memoria, son como organismos vivos, les salen raíces, tentáculos, se llenan de adherencias y parásitos y con el tiempo se transforman en materia de pesadillas. A veces para exorcizar los demonios de un recuerdo es necesario contarlo como un cuento."

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viernes, agosto 12, 2005

DUBITATIVA

Hoy me han dado una buena noticia, de esas personales, que sólo te ocurren a ti y que compartes porque lo cuentas, pero realmente no puedes darlo, ni pasarlo, ni prestarlo.
Me siento bien por un rato porque egoístamente me miro mi ombligo y me alegro de mi buena noticia. Y caigo en la cuenta de lo egoísta que es el ser humano.
Hoy me han dado una buena noticia de esas que todo el mundo celebra y en la que te involucras sin pensarlo. Me siento aun mejor de lo que me sentía con mi buena noticia personal, porque puedo celebrarlo con mis mejores amigos y caigo en la cuenta de que egoistamente miro a mis amigos para alegrarme de nuestra buena noticia. Al menos este grado de egoísmo es un poco más leve.
Pero si no celebrara lo que la vida me regala, ¿no sería estúpido?

Así que me quedo con mi duda sobre qué será lo más correcto, si alegrarme egoístamente o dejarlo correr como si nada.
Pero hoy, por ser hoy, mi duda es alegre.

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miércoles, agosto 10, 2005

FALTANDO UN PEDAZO

FALTANDO UN PEDAZO
Ana Belén

El amor es un gran lazo,
una trampa que te aísla,
lobo que corriendo excita,
hace aullar a la jauría.
Comparamos su llegada
con la fuga de una isla.
Tanto engorda como mata
hace más cortos los días.

El amor es como un rayo
galopando en desafío,
abre sendas, cubre valles,
resuelve el agua del río.
Quien quiera seguir su rastro
encontrará en el camino
la pureza de un limón
o una soledad de espino.

El amor es la agonía,
va consumiendo despacio
arrancando horas al hilo
hasta vencer el cansancio.
Y al corazón de quien ama
le va faltando un pedazo
como una luna menguante
que se durmió entre sus brazos.

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martes, agosto 09, 2005

MI REVOLUCIONARIA

Cuenta que si su padre hubiera sabido lo que llevaba en su bolso la hubiera abofeteado y prácticamente encerrado en casa. Cuenta que si la Guardia Civil de entonces le hubiera registrado el bolso le habrían dado paliza tal como para no contarlo.
Se reunía con otros tantos jóvenes que solo querían libertad y cantaban a la libertad, y curiosamente lo hacía en una casa de curas.
Trató de aprender a tocar la guitarra, pero de aquello solamente le quedó un corrido, Juan Sin Tierra de Victor Jara, que incansablemente nos repetía a mi hermano y a mí cuando recordaba que en un rincón de la salita azul descansaba su guitarra.
Afortunadamente nunca registraron su bolso para encontrar aquellas letras de cantautores sudamericanos y españoles que cantaban tantas cosas que sus mayores ni siquiera se atrevían ya a susurrar.
Entre los vinilos que resisten desde aquella época sobreviven Paco Ibañez, Victor Jara, Carlos Cano, Joan Manuel Serrat, Indio Pavez, y algunos otros del mismo corte.
Fue militante socialista en cuanto pudo y luchó por algo mejor aunque desde las fuerzas de la oposición.
Hoy cree en una Andalucía mejor, más nuestra, más querida y más respetada. Prefiere que mi hermano y yo no nos metamos en política, y, a su manera, sigue ayudando a quien puede y se lo pide, consciente de esta Constitución que nos rige.
Solo lamenta no haber estudiado derecho.
Su lema "prefiero la peor democracia antes que la mejor de las dictaduras".
Desde los días en los que llevar su bolso suponía un peligro ha llovido mucho, han pasado los años. Pero aún coge la guitarra para rasgar el único punteo que aprendió y casi afinada nos canta aquella canción.


Juan Sin Tierra

Voy a cantar el corrido
de un hombre que fue a la guerra
que anduvo en la sierra herido
para conquistar su tierra.
Lo conocí en la batalla
y entre tanta balacera
el que es revolucionario
puede morir donde quiera
El general nos decía:
peleen con mucho valor,
les vamos a dar parcela
cuando haya repartición.
Mi padre fue peón de hacienda
y yo un revolucionario,
mis hijos pusieron tienda,
y mi nieto es funcionario.
Grito Emiliano Zapata:
quiero tierra y libertad,
y el gobierno se reía
cuando lo iban a enterrar.
Vuela, vuela palomita
párate en aquella higuera
que aquí se acaba el corrido
del mentado Juan sin tierra.

Victor Jara (Chile)

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domingo, agosto 07, 2005

LA PODEROSA VIRTUD DE DESARMARME

Cuando hablo de la poderosa virtud de desarmarme, la gente suele esbozar una sonrisa pícara y poner cara de "que callaito te lo tenias". Y se equivocan.

Porque cuando hablo de la poderosa virtud de desarmarme me refiero a la capacidad que poseen las personas que me rodean en influir de forma considerable en mi estado de animo, ya sea por acciones o por comentarios, para bien o para mal. A veces es la sonrisa de una persona que me pide la hora, o la del crío de mi tocaya que acaba de llegar y que me tiende las manitas. O a veces es la mala respuesta de mi padre sin venir a cuento por el mal día en su trabajo, o la pregunta absurda y contradictoria de mi madre. A veces es el voto de confianza del secreto de un amigo de la infancia que reencuentro. A veces el detalle feo del compañero de trabajo. Tantas cosas...

Y soy consciente de que esta virtud la concedo yo, porque a veces, sino hiciera ni caso no me desarmarían la sonrisa profident que traigo o el sentimiento de armonía que me dio la canción que me despertó esta mañana.
Pero tampoco mi mala cara o mi abatimiento se desarmaría por los sentimientos lindos que me acariacian en lo profundo sin que el causante lo sepa.

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sábado, agosto 06, 2005

FRASE

Distinguir entre "te necesito porque te amo" y no "te amo porque te necesito".

3 Reflejos

viernes, agosto 05, 2005



"Hay un papel escrito entre mis cuentos
que me delata y que habla de mis horas.
Hay una tiza perdida entre mis dedos
que me dibuja pequeña y luchadora.
Hay una puerta oculta entre mis sueños
que abre y cierra la caja de Pandora,
y una palabra susurrada por el viento
que me despierta entre pinos y olas."

5 Reflejos

AIRE FRESCO

Cojo una bocanada de aire y vuelvo al ruido de mi vida después de estar un tiempo con mis amigos.
Traigo en mi baúl un nuevo retazo de tiempo guardado para mí como un recuerdo de incalculable valor, como un tesoro que la vida me cede.

Este año hemos sido menos, pero hemos estamos juntos los que realmente queríamos estar.
La experiencia ha sido emocionalmente grandiosa.
Entre trabajos y trabajos, cursos y asignaturas pendientes, ultimamente los amigos solemos reunirnos para poco más que playa y salir por la noche, esas cosas del fin de semana. Y en la mayoria de esos momentos siempre reinan la risa y las bromas. No son momentos de salir con caras triste ni noticias de problemas.
Por eso nadie pensó en ningún momento "hablemos de lo que más tememos, de lo que más nos duele".
Pero, como quien sube una pendiente con muy poca inclinación teniendo todo el tiempo del mundo, fuimos saltando desde temas totalmente simples hasta alcanzar la cima suavemente, sin notar la falta de oxígeno.
Como en una rehunión de alcoholicos anónimos, espontaneamente cada cual confesó su peor secreto.
Silencio.
Me he acostumbrado a no dar consejos, porque ya he aprendido que cada uno es cada cual y las circunstancias nos obligan a reaccionar de maneras muy diversas. Solo puedo contar lo que yo he vivido y cómo lo he vivido.
Escuchar. Callar. Aprender.
Y esta vez me siento como ese pequeños jilguero de ala rota, recogido del suelo por las manos de una buena persona que le mima, da cariño y trata de dejarle libre.
Todos fuimos ese jilguero alguna vez, y los que estuvimos cerca sin darnos cuenta, esas manos.

Y de nuevo he de decir que soy dama afortunada por estar rodeada de estas buenas personas.

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