El espejo de Eva

jueves, octubre 27, 2005

...si me callo o si me hablo...

Hablo más de la cuenta y me repito continuamente.
Callo y por eso no paso desapercibida y preguntan porqué callo.
Hablo, y tratando de callar lo que no quiero contar, hablo y repito una y otra vez lo mismo.
Hasta que no puedo más y hablo para abrir el grifo del vaso rebosante.

Cómo puedo tratar de ayudar a alguien si no sé como ayudarme o si no quiero ayudarme.
Sabiendo el problema siempre tienes recorrido la mitad del camino, pero aún así nos queda el otro medio camino para solucionarlo.

Y aquí llego y me desparramo hablándole y diciéndole lo que necesita o parece necesitar que le digan.

Pero no puedo dar lo que no tengo y no puedo ser sincera si hago lo que no me sale del corazón o del alma.

Mis palabras con ella son lentas, casi sigilosas, pacientes y elocuentes. Acabamos de invertir los papeles y yo soy la madre prudente y ella la hija que calla y aprende la lección.
De repente parece que he aprendido más que ella en menos tiempo.
Será el tedio de vivir día a día en medio del campo de batalla y ver un bando y ver el otro y ser simplemente el daño colateral en demasiadas ocasiones.

La felicidad empieza por uno mismo y por aceptar lo que los demás eligen para sí (entendiendo que su decisión es personal y afecta a su propia vida y no a la vida propia de los demás ). Una vez admitamos que cada cual hará lo que mejor crea para sí y concederles la libertad de elegir y apoyar podremos acercarnos y ver su evolución y aplaudir si eligieron bien o callar y poner el hombro si les sale mal.En más de 20 años de lucha en esta casa aún no se ha rendido ningún bando, lo dice la reportera en medio del campo de batalla.¿Cuándo aprender que para hacer daño no es necesario tocar? Ya es tiempo de aprovechar lo poco que nos queda en vida común antes de abandonar el nido y alejarnos irremediablemente y para siempre... ¿no crees mamá?

5 Comments:

At octubre 28, 2005 9:18 p. m., Anonymous gm said...

La experiencia a veces nos hace pensar que sabemos lo que ocurrirá, si a eso, le sumas el amor de una madre. Entonces entenderas, porque te protegen tanto y porque parece que siempre lo saben todo, y cual es la decisión más apropiada.
Cuando mi madre me decía: "No te llevas el paraguas ???" De isofacto lo cogía. Entonces no llovía. Pero las veces que me hacía el machito y no, no,.. no hace falta...hasta los huesos me calaba.
Mami, ahora que no me escuchas.. TES QUIERO UN MONTÓN ASÍN DE GRANDE!!!!!

 
At octubre 29, 2005 12:18 a. m., Blogger ana said...

Mil veces me juré cuando era niña que no caería en los mismos -entonces me lo parecían- errores en los que caía mi madre... Ahora, me sorprendo a mi misma reprendiendo a mi hija por las mismas cosas tan injustísimas por las que reprendían a mi yo-adolescente-juvenil. Mientras tanto, la relación con mi madre ha crecido, para bien.
Besos.

 
At octubre 30, 2005 7:28 p. m., Blogger malatesta said...

Aparte de lo que gm y ana ya han dicho, y que creo recordar también comentamos en su momento, sigo sin saber qué decir. Paciencia y cariño, supongo.

 
At noviembre 02, 2005 5:49 p. m., Blogger Miada said...

Qué razón llevas Ana... cuántas veces lo dije yo también... y ahora me veo en su misma piel...

Lo malo es que no se entiende hasta que te pasa, por mucho que te digan...

Un beso.

 
At febrero 21, 2007 1:54 p. m., Anonymous Anónimo said...

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