El espejo de Eva

martes, septiembre 27, 2005

EN VELA

Llega un punto en la media noche, un instante a partir del cuál el tiempo corre.
Es diferente a los minutos del día, y al menos hasta las 6 de la madrugada la cosa se mantiene diferente.
No son segundos interminables.
Se trata de algo parecido a un tiempo elástico en mi mente. Es como un segundo que se alarga y alarga, y mientras dura, la noche pasa.
Es extraño. Los minutos vuelan. Mientras velamos nos puede el sentimiento de resignación y aceptando que debo pasar la noche alerta, el tiempo pasa veloz.
Es difícil realmente pensar que el tiempo pasa más rápido cuando no tenemos relojes internos comparables ni absolutos externos sobre el que basarnos.
El tiempo simplemente pasa.Pero llegando a ese punto, el hospital entra en una calma, un letargo momentáneo donde únicamente el ruido de los zuecos del personal y el zumbido tenue de los aparatos sanitarios rompe la armonía del sueño de los enfermos y la vela de los acompañantes.

7 Comments:

At septiembre 28, 2005 2:05 p. m., Anonymous jon said...

Siempre reflexione cuan diferente es una misma experiencia como es pasar la noche en un hospital,desde el rol sanitario,al rol de usuario(paciente o acompañante)...
El contraste era muy grande cuando por ejemplo ibas a trabajar de tarde y tenias que pasar para llegar a tu servicio(el mio era hemodialisis),y tenias que pasar por quirofano de pediatria y estaban operando a un niño a vida o muerte por un accidente de trafico...
Veias gente tirada en el suelo,llorando...
Y tu que te las prometias felices con tu turnito de tarde,tus silbiditos y demas...de repente se te ponia el corazon en un puño...
Hay el contraste es grande,pero en todas las demas situaciones siempre era consciente de que realmente siempre estaba presente el continuo salud-enfermedad...
Es mas esta reflexion me llevo muchas veces a no perder mi perspectiva y tratar a la gente con toda la simpatia y paciencia de la que era posible...que muchas veces dejo mucho que desear...
Me acuerdo siempre que desde la cama con un gotero se ve el mundo de otra forma...

 
At septiembre 28, 2005 8:56 p. m., Blogger malatesta said...

Por todo lo que ha dicho Jon, jamás se me hubiera ocurrido estudiar medicina. Al hospital voy cuando no hay más remedio.
Que te sean leves las guardias, y que se mejore tu abuelo.

 
At septiembre 28, 2005 10:44 p. m., Blogger PacoelFlaco said...

No voy a aportar nada que no haya dicho malatesta, bueno sí, mis ánimos para tu abuelillo.

 
At septiembre 29, 2005 2:46 p. m., Blogger totito said...

Mucha suerte pa tu abuelo y mucha fuerza pa ti.
El hospital? Todo un mundo paralelo que fluye en silencio para los que no lo vivimos en ese momento peor que es una tormenta ensordesedora si pasa dentro más hora de la cuenta.
Espero no ir hasta que nazca una criatura.

 
At septiembre 30, 2005 7:58 p. m., Blogger Mizerable said...

Sorprende lo inhumanos que son los hospitales cuando se dedican precisamente a repararnos.
Toda la razón a Totito. No todo es terrible en los hospitales, con más frecuencia de la que nos imaginamos se producen milagros, como los nacimientos de las criaturas.
Que se mejore tu abuelo.

 
At febrero 21, 2007 4:00 a. m., Anonymous Anónimo said...

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