El espejo de Eva

martes, agosto 16, 2005

He encontrado esto en el fondo de un cajón. Tiene algunos años.
Se trata del cabreante descubrimiento de la verdadera naturaleza de una persona...Lo cierto es que hace mucho que no me cabreo tanto.


"Mi mano corre deprisa sobre el folio. Siento una furia contenida en mi estomago.
Me irrita pensar en ti ahora.
Es curioso como pudiste fascinarme y ahora, que te das a conocer preferiría tu espejismo. Si nunca antes había sentido algo tan fuerte en positivo, has conseguido convertirlo en negativo. Y no, no soy tu juguete.
Vas y vienes, vas y vienes y ya no te espero más. Ya no.
No llego a odiarte, no mereces la pena. Pero me da miedo la gente como tu, porque pude concederte las llaves de mi felicidad y tuve las agallas de esperar a conocerte.
Costaría trabajo renunciar a tenerte, pero ahora, que intentaste jugar conmigo y has perdido la partida (afortunadamente para mi) simplemente me pareces rastrero.
Ahora que paso de los encuentros “casuales” en donde sabía que te encontraría llegan a mi conocimiento historias que prefiero no oír. Me basta con tu comportamiento y con tus palabras, sí, con las palabras que mis oídos captaron de tu boca, sin necesidad de comentarios y cotilleos intermedios.
Aprendo la lección. No quiero ser segundo plato de nadie. Valgo más que eso. Cualquiera vale más que eso. Cualquiera menos quien por méritos propios pierde su valor.
Y sin hacer caso de nada, salvo de mi propio yo, veo, siento y llego a la conclusión de que ese es tu caso. Tu solito te condenas.
Abro los ojos para ver que clase de bicho eres. Y cualquier bicho es mejor que tú.

Allá te entiendan y te paguen justo con la misma moneda con que tú pagues."